LSD en las Pirámides de Cochasquí.

Cuando escuchamos a cerca de las Píramides de Cochasquí imaginamos como Atahualpa derrotó a la princesa Quilao, para luego gobernar a los Quitus-Caras por medio de la absorción del mandato. Es una linda historia pero ¡que más da! nosotros fuimos a sentir la energía e imaginarnos cómo fue aquel lugar, con la ayuda del LSD y de nuestro guía. Nos sorprendió la cantidad de pirámides, sobre todo la número 2 donde se encontraron 360 cabezas humanas, que en teoría son vestigios de sacrificios.

Empezamos a las 8 pm con una dosis de LSD controlada, que viene a ser mitad del cartón en mi caso para después la otra mitad. Para cuando terminamos de comer el LSD ya estaba causando pequeños rasgos de luz en cada movimiento mío o de mis amigos. “sentía que estaba listo para el viaje”, nuestro guía empezó a contarnos historias de varias almas en pena que él había visto y de ocasiones donde escuchaba interferencias en la señal del celular o en la TV.

Sugestionados con estos temas decidimos terminando la merienda empezar a bajar hacia las pirámides desde el campamento, siendo la noche no es permitido el acceso a las pirámides pero esta vez nuestro guía nos dio una licencia.

Al momento de bajar empecé a sentir mucho frío y ansiedad, sabía que el LSD estaba haciendo efecto, veía luces moradas alrededor de las hojas como si las delimitara con líneas y las llevara hacia el cielo ¡Lo sé! Ha empezado. Siendo las 9:00 pm estábamos muy ansiosos pero intrigados de cómo sería ir por esos senderos tripeados esperando ver algo paranormal o simplemente que ácido haga su trabajo.

Pasamos por tres pirámides una donde se realizaban sacrificios donde sentía una sugestión total al saber que ahí debe haber muchas almas en pena, sentía un leve peso en los hombros mientras veía destellos de luz de color morada poco amigable, parecían rayos que explotaban entrando y saliendo de los filos de la pirámide, al mismo tiempo en pequeños lapsos imaginaba como fueron esas épocas mientras caminaba atrás de la linterna del celular de nuestro guía, la segunda pirámide por la que pasamos era una pirámide donde se realizaban curaciones, en la cual empecé a sentir una energía muy buena, de repente se aliviaron mis hombros, sentí que mi cuerpo era más liviano, parecía que había despertado de un buen sueño, mi espacio de visión había tomado la forma de un túnel, mientras caminaba se podía sentir los pasos y la textura del suelo de manera intensa, cada paso sonaba y se sentía a alfombra cara, para llegar a la última pirámide teníamos que subir por un camino muy angosto y empinado donde parecía tener un abismo a cada lado.

Al llegar a la cima de la tercera pirámide todo estuvo tan tranquilo, veíamos luces de la ciudad, entendimos porque las diferentes culturas elegían ese lugar para vivir, si bien esos tiempos no había luces, desde ahí podían divisar los 4 puntos cardinales a su alrededor, empezamos hablando de aquello, luego de cómo eran tan superiores en el tema astrológico, quién les habían dado ese conocimiento: ovnis, extraterrestres, anunakis, gnósticos. Entre sorbo y sorbo de Norton nos recostamos en la grama respirando profundamente se podía sentía una vitalidad increíble, se despejo el cielo y empezó a aparecer un enjambre de constelaciones tan claras que nos hacía pensar en que alguien desde allá estaba viéndonos y escuchándonos.

Pasaron 45 minutos y decidimos darle un turbo a nuestro LSD con un porro. 

A penas fumé sentí que empezaba a inquietarse el LSD en mi organismo, empecé a imaginar situaciones estúpidas como caerme o quedarme solo con criaturas paranormales, no me gustó mucho pero la conversación te hace olvidar esos pensamientos estúpidos, ahora estamos mejor… hablando del poderío Inca y Atahualpa, luego de un silencio reconfortante empezamos a regresar al cabaña pero al momento de bajarlo, teníamos que pasar frente de un faro de luz, la luz lateral hizo su trabajo, empecé a sentir que un túnel muy intenso de color blanco se había formado, mi visión se redujo a un circulo donde solo veía a nuestro guía y alrededor de él difuminarse el entorno como si estuviera viendo a través de un vidrio empañado, el césped se transformaba en un tierra seca, mis pasos sacaban polvo, era el ácido que estaba muy calmado al no tener una luz fuerte para alimentarse se había quedado en un estado semi-standby y ahora había despertado, por un momento me sentí en una misión espacial llegando a un planeta árido y desconocido, la tripulación éramos nosotros, y me imaginaba que iban a salir espectros del fondo de la tierra a perseguirnos, realmente fue muy divertido, sabía que era el LSD y que nunca iba a suceder eso.

Al otro día aún con residuos de LSD salimos a caminar por el lugar, se podía sentir la paz de la naturaleza y la típica vitalidad del acido lisérgico al momento de levantarte, sentir la tierra bajo tus pies al algo que normalmente no sea hace en las grandes urbes y mucho menos después de un ácido, fue algo muy reconfortante en fin de semana que hubiera sido como todos los fines si no salíamos a ver el mundo.